Dos estadísticas para un mismo problema.
El 50% de los dealmakers globales espera que la actividad de carve-outs (venta de negocios no core de una corporación) aumente en los próximos dos años, según el nuevo informe de KPMG 2026 𝘎𝘭𝘰𝘣𝘢𝘭 𝘔&𝘈 𝘖𝘶𝘵𝘭𝘰𝘰𝘬.
Al mismo tiempo, según un análisis reciente de Forbes, 𝗲𝗹 𝟳𝟬% de las empresas, en su gran mayoría PyMEs, nunca llega a venderse.
Son dos estadísticas de mundos aparentemente distintos pero que comparten una misma raíz. En ambos casos, lo que separa a quien capta valor de quien lo pierde no es el tamaño de la operación, ni siquiera la tecnología que se use. Es la capacidad de ejecutar con disciplina.
La IA no sólo acelera el proceso: redefine qué es invertible.
KPMG describe cómo la IA está automatizando gran parte del ciclo 𝘙𝘦𝘢𝘥-𝘛𝘩𝘪𝘯𝘬-𝘞𝘳𝘪𝘵𝘦-𝘝𝘦𝘳𝘪𝘧𝘺 (leer, pensar, escribir, verificar) que estructura el trabajo de cualquier equipo de M&A.
Los sistemas de IA agéntica ya no solo responden preguntas: ejecutan tareas completas de punta a punta —ingieren datos de un 𝘥𝘢𝘵𝘢 𝘳𝘰𝘰𝘮, modelan riesgos de concentración de clientes, redactan secciones enteras de un informe de 𝘥𝘶𝘦 𝘥𝘪𝘭𝘪𝘨𝘦𝘯𝘤𝘦 y marcan anomalías para que un humano las revise—. Según la encuesta, la IA agéntica ya se despliega en:
– 𝗘𝗹 𝟱𝟲% de los procesos de 𝘥𝘶𝘦 𝘥𝘪𝘭𝘪𝘨𝘦𝘯𝘤𝘦 y valuación.
– 𝗘𝗹 𝟱𝟯% de busca de objetivos y estrategia de originación de deals
– 𝗘𝗹 𝟰𝟱% de integración post-fusión
Pero el efecto más significativo es que la IA está abaratando el costo marginal del análisis estructurado hasta el punto de volver viable un tipo de proceso que antes era económicamente inviable: revisión cláusula por cláusula de cientos de contratos, monitoreo continuo del riesgo de integración, 𝘣𝘦𝘯𝘤𝘩𝘮𝘢𝘳𝘬𝘪𝘯𝘨 competitivo contra decenas de comparables.
Esto expande —no solo acelera— lo que un comprador puede saber antes de cerrar una operación.
Y esa mayor transparencia tiene una consecuencia directa sobre el precio: a comienzos de 2026, las acciones de empresas de 𝘴𝘰𝘧𝘵𝘸𝘢𝘳𝘦 y servicios de conocimiento sufrieron una de las correcciones sectoriales más marcadas de los últimos años, cerca de 𝗨𝗦$𝟭 𝗯𝗶𝗹𝗹ó𝗻 en valor de mercado se esfumó en pocas semanas, no porque los ingresos hayan colapsado, sino porque el mercado empezó a descontar cuánto de esos ingresos depende de trabajo que la IA ya puede reemplazar.
KPMG lo resume con precisión: la pregunta ya no es si la IA va a afectar a un sector, sino cómo.
La misma lógica, en la escala de la PyME
Casi el 80% de las pequeñas y medianas empresas ya usa IA a diario. La mayoría de los dueños canaliza esa ganancia de eficiencia hacia producir más: más contenido, más cotizaciones, más volumen. La IA genera el mayor retorno en las áreas que construyen valor transferible (documentación, sistematización de procesos, delegación), no en el volumen de producción bruta.
El dato que lo revela: a nivel global, 𝗲𝗹 𝟳𝟬% de las PyME nunca se vende. Y entre las que sí encuentran comprador, el múltiplo premium —hasta 𝟯,𝟵 𝘃𝗲𝗰𝗲𝘀 los ingresos— aplica exclusivamente a negocios rentables con documentación en regla.
Una empresa que usó la IA para producir más pero no para construir procesos transferibles, sin historial financiero prolijo ni un negocio que pueda operar sin su dueño, vale, en la práctica, muy poco al momento de la venta .
América Latina gana peso, con mayor selectividad.
El mercado de M&A latinoamericano está atravesando su propia versión de esta tensión entre volumen y calidad de ejecución.
Según datos de TTR Data, Datasite y Aon, el primer trimestre de 2026 registró 𝟰𝟴𝟮 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 de M&A en la región por un valor agregado de 𝗨𝗦$𝟮𝟳.𝟬𝟲𝟮 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀. Brasil lideró el ranking regional con 𝟮𝟱𝟲 𝗼𝗽𝗲𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 (un 43% menos que el año anterior), pero por un valor de 𝗨𝗦$𝟭𝟳.𝟳𝟵𝟲 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀, un 114% más: menos operaciones, pero de mayor envergadura y más deliberadas.
La lectura para una empresa argentina no es menor: la región está atrayendo más capital, pero ese capital se está volviendo más selectivo sobre qué compra. Y esa selectividad se define, otra vez, por la misma variable: qué tan defendible, documentado y ejecutable es el negocio que se está ofreciendo, sea una corporación separando una unidad de negocio o una PyME industrial evaluando su horizonte de venta.
𝗣𝗮𝗿𝗮 𝗱𝘂𝗲ñ𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝗣𝘆𝗠𝗘 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗼𝘆 𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗮𝗻 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗶𝗱𝗲𝗿𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗲𝗻𝘁𝗮:
– Medir el impacto de la IA no solo en horas ahorradas, sino en cuánto del negocio puede operar sin la presencia directa del dueño.
– Priorizar, con las ganancias de eficiencia de la IA, la documentación de procesos y la prolijidad financiera por sobre el aumento puro de volumen.
– Empezar a pensar el valor transferible del negocio años antes de una eventual venta, no en el momento en que la decisión ya está tomada.
𝗣𝗮𝗿𝗮 𝗰𝗲𝗿𝗿𝗮𝗿
La pregunta que vale la pena llevar a la próxima reunión de Directorio, sea de una multinacional evaluando un 𝘤𝘢𝘳𝘷𝘦-𝘰𝘶𝘵 o de una PyME pensando en su horizonte de largo plazo, no es cuánta IA se está usando. Es si esa IA se está usando para construir un negocio más transferible, o simplemente para producir más de lo mismo.
𝗥𝗲𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀
– KPMG International. 2026 𝘎𝘭𝘰𝘣𝘢𝘭 𝘔&𝘈 𝘖𝘶𝘵𝘭𝘰𝘰𝘬: 𝘛𝘩𝘦 𝘠𝘦𝘢𝘳 𝘰𝘧 𝘵𝘩𝘦 𝘊𝘢𝘳𝘷𝘦-𝘰𝘶𝘵. Marzo 2026.
– Bain & Company. 𝘎𝘭𝘰𝘣𝘢𝘭 𝘔&𝘈 𝘔𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘶𝘮 𝘉𝘶𝘪𝘭𝘥𝘴 𝘪𝘯 2026.
– Forbes. TerDawn DeBoe, 70% 𝘖𝘧 𝘉𝘶𝘴𝘪𝘯𝘦𝘴𝘴𝘦𝘴 𝘕𝘦𝘷𝘦𝘳 𝘚𝘦𝘭𝘭. 𝘈𝘐 𝘐𝘴 𝘞𝘪𝘥𝘦𝘯𝘪𝘯𝘨 𝘛𝘩𝘦 𝘎𝘢𝘱. Julio 2026.
– TTR Data, Datasite y Aon. 𝘐𝘯𝘧𝘰𝘳𝘮𝘦 𝘥𝘦 𝘧𝘶𝘴𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘺 𝘢𝘥𝘲𝘶𝘪𝘴𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘦𝘯 𝘈𝘮é𝘳𝘪𝘤𝘢 𝘓𝘢𝘵𝘪𝘯𝘢 . Abril 2026.
– McKinsey & Company. 2026 𝘔&𝘈 𝘛𝘳𝘦𝘯𝘥𝘴: 𝘕𝘢𝘷𝘪𝘨𝘢𝘵𝘪𝘯𝘨 𝘢 𝘙𝘢𝘱𝘪𝘥𝘭𝘺 𝘙𝘦𝘣𝘰𝘶𝘯𝘥𝘪𝘯𝘨 𝘔𝘢𝘳𝘬𝘦𝘵. 2026.
– J.P. Morgan. 𝘎𝘭𝘰𝘣𝘢𝘭 𝘔&𝘈 𝘈𝘯𝘯𝘶𝘢𝘭 𝘖𝘶𝘵𝘭𝘰𝘰𝘬 2026. Enero 2026.



